Ni frío ni calor sino todo lo contrario.

Aquí estoy con 22,5ºC, bebiendo té y con los calcetines puestos porque tengo frío. ¡Frío el 10 de Agosto!
Pues sí. No sé porqué razón hasta los 24ºC paso frío y con más de 28ºC paso calor. No se trata simplemente de una ligera sensación, no. Cuando digo que tengo frío me refiero a que la nariz, los pies y las orejas las tengo congeladas y cuando digo que tengo calor es que estoy sudando por cada poro de mi piel.
Debe ser que mi cerebro y mi cuerpo van por libre y en esto de las temperaturas no se ponen de acuerdo.
Envidio a esas personas que cuando llega el verano se quitan la chaqueta, se ponen unos pantalones cortos y unas sandalias y ya tienen el uniforme para los siguientes tres meses; en invierno cambian las sandalias por unos zapatos, los pantalones cortos por unos vaqueros y…acabo de estornudar…lo mismo me constipo…añaden un jersey y ya tienen el uniforme de invierno.
Los que me conocen dicen que estoy enferma y los que me conocen más dicen que lo que estoy es medio loca porque sólo puede ser psicosomático (¡vaya palabro!) y con una terapia de shock se arregla.
¡Y un cuerno! Ya sé lo que son esas terapias. Yo medio en pelotas con 20ºC y con los pies en agua fría y todos mis amigos aguantándose la risa; o peor aún, en la sauna con 40ºC de media en la calle.
Según dicen, cada persona es un mundo y mi mundo es de extremos climáticos.
¡Qué le vamos a hacer!

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