Chantajes.

No hace mucho escribí sobre la locura que embarga a los que van a ser padres. Pues bien, ahora resulta que los que han sido recientemente padres también están embargados por la locura. No sé si ésta es de la misma clase que la anterior pero lleva a pensar que ciertos niños están irremediablemente avocados a ser un grano en cierta parte tarde o temprano.
Creo que con la mejor de las intenciones, todos aquellos que están influenciados por esta extraña locura meten a sus criaturitas en una burbuja (metafóricamente hablando, por supuesto) donde están protegidos de toda clase de peligros que les fueran a acechar, como si de la misma jungla se tratara.
En principio, es del todo comprensible e incluso mandatario cuidar a nuestros bebés, protegerlos, amarlos e introducirles de la forma menos cruel posible en este mundo cruel. El problema llega cuando, de repente, esos bebés toman la delantera y en menos que canta un gallo son los reyes del hogar. Primero que si el pobrecito recién nacido necesita del olor de sus padres y por ello todos (padres y bebé) duermen juntos. Luego que como el niño duerme mejor en la cama de papá y mamá y todos estamos agotados con esta nueva aventura, pues sigamos durmiendo juntitos durante unas semanas más (pero son pasarnos porque tarde o temprano la criatura necesita su espacio). Más tarde…no, ya es demasiado tarde. Con cuatro meses el rey de la casa ya se ha coronado y ni admite dormir solo ni que le separen de los brazos de su madre (digo madre porque en los casos que conozco es ella la que pasa la mayoría de el tiempo con el bebé y porque en todos los casos que conozco ellas están siempre alrededor por aquello de darle el pecho y por si acaso…).
En fin, que los padres que empiezan a preocuparse de los berridos del bebé cuando está en brazos de la abuela o, incluso, del padre, para cuando quieren mudar al niño de la cama familiar a la cuna el susodicho pequeñín dice que NOOOOOOOOOO de forma que parece como si alguien le estuviera matando o algo así con gritos y berridos y pataletas y todo el arsenal disponible.
Los que somos testigos de estas situaciones sentimos….impotencia y en mi caso mucha pena por los pobres padres que, con la mejor de las intenciones (repito) han coronado a una criatura que no controla sus defecaciones como rey de su mundo.
Desde aquí me gustaría desear mucha suerte a aquellos que están en este punto tan crítico de la vida y espero que sean capaces de lidiar con lo que parece uno de los problemas más comunes de las familias de hoy en día.

Leave a Reply