Cosas de las que es mejor no hablar.
¿Por qué en Inglaterra el tema preferido en cualquier reunión es el tiempo? Muy sencillo, porque es el único tema que no levanta ampollas y no provoca situaciones incómodas.
Aunque parezca mentira, los ingleses son capaces de rellenar horas y horas de conversación hablando de si hace sol o no, o si ha llovido más este verano que el anterior. La verdad que esta costumbre choca, pero elucubrando sobre el tema se llega a la conclusión que es una cuestión de utilidad.
Pongamos que se habla de política. Al cabo de dos minutos ya se sabe el que es de derechas y el que es de izquierdas; comienza la batalla dialéctica y al final, sin llegar a ningún sitio, se acaba en situaciones realmente incómodas.
Si, por el contrario, la conversación gira en torno a lo cansado que está alguno después de trabajar, tengan por seguro que alguna hace el típico comentario feminista. Acto seguido los del género masculino se ponen a la defensiva y comienza la acción. Resultado: alguien dejando la reunión de muy malos modos.
Supongamos que en la fiesta hay niños (pequeños) y se comenta la ropa tan mona que lleva la hija de tal; la hija de pascual por no ser menos contraataca con alguna galantería para con su hijo y algún que otro comentario irónico sobre la hija de tal. ¿Quién querría estar en la misma habitación?
Pero es que los hijos no son pequeños sino que ¡son adolescentes! Uf, conflicto intergeneracional a la vista y machetazos de un bando a otro por la forma de vestir, la poca educación, la inflexibilidad de los padres, el mucho dinero que dicen gastar unos y el poco que dicen recibir otros…
Que si nos hemos comprado un coche nuevo, pues nosotros hemos acabado de decorar el apartamento de la playa, pues ¡qué bonito estaba el Nilo cuando fuimos la última vez!, pues yo más, y yo más…
Está claro que la estrategia inglesa es la mejor. Hablar del tiempo relaja y podemos eternizarnos.