Megaplan de estabilización financiera: de malo a peor
Cada minuto que pasa más convencida estoy de que el plan que aprobaron a la carrera en Bruselas el domingo por la noche es otra huida hacia delante y lo peor es que ésto se parece cada día más a esa escena típica de película de aventuras en la que una piedrecilla en lo alto de la montaña nevada se va haciendo más y más grande a la vez que rueda ladera abajo para convertirse en una momnumental bola de nieve que acaba estrellándose con estrépito contra una casa en el valle.Resulta que nuestros dirigentes, de los cuales siento vergüenza ajena, se reúnen a la desesperada durante el fin de semana para “salvar la vida del euro y de la misma existencia de la Unión Europea”, cortar de cuajo las malas artes de los especuladores y convertir a Europa de nuevo en un vergel de crecimiento económico y prosperidad.Huida hacia delante me parece a mí, repito.A bote pronto se me ocurren millones de cosas que no cuadran o que chirrían en mis oídos cuando escucho la radio o sufro el telediario.
- Resulta que como la deuda se ha salido de madre hemos decidido endeudarnos más para dar señales al mercado de que nada puede con nosotros.
- Nosotros, europeos y presionados por la dirigente alemana, hemos consentido que a partir de ahora sea el Fondo Monetario Internacional el que organice nuestras idas y venidas sabiendo que el FMI está principalmente financiado por Estados Unidos y para colmo, el dinero que prestan es en dólares. O sea, nos endeudamos en dólares con Estados Unidos y además deciden cómo debemos devolverlos.
- ¿De dónde vamos a sacar 500.000 millones de euros? Emitimos deuda, imprimimos dinero al más puro estilo anglosajón a través del “quantitative easing” o nos ponemos directamente a trabajar de gratis. No sé, lo mismo en este punto se me escapa algo.
- Algo que me resulta chocante también es la vehemencia con a que el ministro de finanzas sueco defendía llegar a un acuerdo de estas proporciones minutos antes de la reunión. Pero si Suecia no tiene el euro… Sería la primera vez que viera yo tanto interés por solucionar problemas ajenos en esta unida Europa nuestra.
- Ahora el Banco Central Europeo dice que apoya hacer cosas que hasta ahora negaba con vehemencia. A lo mejor la palabra “independencia” ha cambiado de significado o el pastel es de tales proporciones y está tan envenenado que la desesperación se ha instalado en todas las altas esferas.
- Todavía no entiendo, y no sé porqué, cómo todo esto va a tranquilizar a nadie que ha decidido confiarnos su dinero, la verdad.
Otro día sigo.